Solidarity and efficiency, together better
España se ha vuelto a situar a la cabeza de Europa en tasa de desempleo. La Encuesta de Población Activa (EPA), que el Instituto Nacional de Estadística (INE) hará pública el día 23, mostrará un mercado laboral con más de tres millones de parados, menos de 20 millones de ocupados y una tasa de desempleo entre el 12,5% y el 13%.
Se trata de la primera vez, según señala un estudio interno realizado por el Servicio de Estudios de la patronal de grandes empresas de trabajo temporal Agett, en la que el deterioro del empleo ha sido anterior a la desaceleración de la actividad.
¿Cuáles han sido los factores que han determinado la fragilidad del empleo en España?
El desplome de la construcción. Durante la última década, la economía y el mercado laboral español habían fundamentado su crecimiento en la construcción. Este sector fue el primero en entrar en recesión y el origen de la actual crisis laboral. Otros países europeos, como Irlanda y el Reino Unido, también optaron por este modelo, muy poco productivo, aunque están sobrellevando mejor la crisis laboral, que no financiera, que España.
Falta de liquidez. La crisis financiera está ahogando a muchas empresas, que han recurrido a los despidos —un millón de parados más que hace un año—, las regulaciones de empleo o el cierre ante la falta de liquidez. Los trabajadores son las primeras víctimas y, dentro de éstos, sufren más las consecuencias de la crisis los temporales y los empleados en sectores de poco valor añadido. Según concluye el informe de Agett, otros países también padecen la escasa liquidez, pero están sorteando mejor el temporal sin destruir tanto empleo.
Pocas políticas de empleo. En apenas una década, España creó ocho millones de empleos. Algunos años se llegaron a generar 700.000. La población nativa no era suficiente para ocupar este nuevo empleo y fue necesaria la entrada de inmigrantes, que se colocaban en puestos precarios y poco productivos del mercado. Este extraordinario desarrollo hizo creer a los gobiernos que las políticas de empleo ya no eran necesarias. Las claves son: agilizar las colocaciones, más que intentar frenar artificialmente los despidos; la adopción de políticas de empleo que combinen la protección de los parados y el incentivo de la búsqueda activa de empleo; y mejorar la intermediación y el ajuste de oferta y demanda y mejorar la formación.
Temporalidad y escasez de productividad. Son los eternos problemas que existen dentro del mercado laboral español, que incluso en una etapa de intensa actividad y creación de empleo, siguieron aumentando y alejándose de las medias europeas. El empleo se creaba en sectores pocos productivos y la eventualidad era más que habitual para muchos de los nuevos trabajos.
Más población activa. El número de nuevos activos, fundamentalmente procedentes de la inmigración, no se ha reducido ni siquiera en un momento como el actual. Si en 2007 entraron poco más de 600.000, en 2008 se repetirá esa cifra e incluso aumentará. En la actualidad, hay más de 3,5 millones de inmigrantes activos, de una población total de 5,2 millones, según el último padrón publicado por el INE.
Fuente: La Gaceta
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