El Tratado de Lisboa –cuya versión anterior fracasó en los
referendos de Holanda y Francia- prevé poner en forma a la Unión
Europea, hacerla más
funcional y
ágil con vistas al futuro. El texto reformulado busca una mayor operatividad de la UE, prevé la creación del puesto de
un Presidente y un Ministro de Exteriores permanente, y refuerza el papel del
Parlamento Europeo.
La UE tendría con él más atribuciones en materias como la
lucha contra la delincuencia y el control de la emigración. Tras su firma en
diciembre de 2007 por los jefes de estado y de gobierno, el Tratado debía ser ratificado
por cada país miembro. Veintitrés de ellos lo han hecho, en
cuatro aun está pendiente. En Irlanda un referéndum consultará en otoño por
segunda vez a la población, que lo rechazó con el 53% de los votos en junio de
2008. Los dirigentes de la UE han concedido garantías jurídicas a Irlanda en
cuestiones de fiscalidad, neutralidad militar y aborto, que confirman la
soberanía nacional irlandesa en estos ámbitos. En Polonia
falta la firma del Presidente Lech Kaczynski, que dice que la pondrá tras el
referéndum irlandés. En Chequia falta la del euroescéptico Presidente Vaclav
Klaus, que ha dicho que acata la aprobación de su parlamento y solo espera la
firma irlandesa y polaca.
Alemania más cerca del Tratado
El Tratado de Lisboa sí es
compatible con la carta magna alemana, según el esperado fallo del
Tribunal Constitucional. Aunque se precisa una enmienda legal, el
documento ha saltado uno de los últimos obstáculos hacia el Tratado de Lisboa.
"La Constitución alemana dice sí a Lisboa, exige, sin embargo, a nivel
nacional un fortalecimiento de la responsabilidad parlamentaria de
integración", anunció uno de los magistrados del Tribunal
Constitucional alemán. Esto significa que
Alemania le da luz verde al documento que reformaría la Unión Europea,
aunque antes de su ratificación definitiva se tendrán que realizar
enmiendas a una ley que regule la participación del Parlamento alemán
en el proceso de sanción de directrices europeas.
Fuente: DW, La Vanguardia