Según la Encuesta de Población Activa (EPA), la tasa de paro de los menores de 25 años en España era del 38 por ciento, más del doble que la tasa de paro total, por primera vez, en el último año, el número de parados hombres supera al de las mujeres.
España ha sido el país de la zona euro con mayor tasa de paro juvenil en el primer trimestre de 2009, y se encuentra muy lejos de la media de los 16 países (19 por ciento); además, en los últimos 12 meses, esta tasa experimentó uno de los mayores incrementos de los últimos años.
Hasta el pasado mes de mayo se registraron 40.600 contratos a jóvenes menores de 25 años en nuestro país, lo que supone el 23 por ciento del total. Sólo el 9 por ciento de los contratos firmados por jóvenes fueron indefinidos, siendo este tipo de contratación la que mostró una disminución más intensa. Dentro de las contrataciones temporales, los hombres firmaron más de las tres cuartas partes de los contratos de formación; sin embargo, las mujeres predominaban en los contratos en prácticas.
Según el Informe de Juventud de España (IJE), el 45 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 29 trabaja, el 30 por ciento estudia, el 12 por ciento trabaja y estudia, el 10 por ciento está en paro y el 3 por ciento está en otra situación.
Al igual que la formación, el hábitat y el tamaño del municipio
condicionan la ocupación de los jóvenes, ya que cuanto más reducido es
el municipio más probabilidades tiene el joven de poder trabajar; no
obstante, en las zonas rurales los trabajadores jóvenes se concentran
en las ocupaciones semi-cualificadas y no cualificadas, mientras que a
medida que aumenta el tamaño del municipio y se pasa del ámbito rural
al semi-urbano desciende el número de jóvenes en ocupaciones no
cualificadas y aumentan los técnicos y profesionales.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera población
joven la comprendida entre los 15 y los 24 años; en España representa
el 11 por ciento de la población (5.116.000 personas). Según las
últimas proyecciones, se prevé que el número de jóvenes disminuya en
los próximos años hasta situarse en 4.750.000 en 2018.
A nivel de estudios
España se encuentra a la cola de los países de la Unión Europea con
menores tasas de escolarización en estudios secundarios (Bachillerato o
Ciclos Formativos); además, las tasas disminuyen a medida que avanza la
edad de los estudiantes.
Al terminar la educación obligatoria, el número de jóvenes que
continúan estudiando se reduce; en el curso 2006-2007, el 98 por ciento
de jóvenes de 15 años estaban escolarizados, frente al 87 por ciento de
los jóvenes de 16 años.
También destaca el alto índice de abandono educativo temprano. España
es uno de los países europeos con mayor porcentaje de población entre
18 y 24 años que no completa la educación secundaria de segunda etapa y
no sigue ningún tipo de estudio ni formación; esto provoca que tengan
menos probabilidades de encontrar empleo o más precarios.
Fuente: Europapress