José Manuel Durão Barroso, actual presidente de la Comisión Europea (CE), aspira a un nuevo mandato de otros cinco años y para lograrlo ha presentado su programa político. Este está marcado por un fuerte acento social y ecológico para lograr el apoyo de la izquierda y los verdes del Parlamento Europeo.
Barroso cuenta ya con el apoyo de los 27 líderes europeos pero para su elección precisa del respaldo de la Eurocámara, donde sólo tiene asegurados los votos de su partido, el Partido Popular Europeo (PPE), el de los euroescépticos británicos y checos, la mitad de los liberales y los socialistas españoles y portugueses. Fuentes comunitarias indican que Barroso dispone ya de la mayoría simple de los diputados, tal como lo exige el Tratado de Niza, aún en vigor.
Sin embargo, el candidato busca un apoyo más amplio de los liberales, cuyo grupo preside el ex primer ministro belga, Guy Verhofstadt, que aspiró a presidir la Comisión durante 2004, y de los socialistas de varios países como Alemania y Reino Unido, que tomarán la decisión tras haber examinado la candidatura de Barroso. El líder de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, ha plateado posponer la votación, inialmente prevista para el próximo miércoles, 16 de septiembre, hasta despúes del referéndum de Irlanda sobre el Tratado de Lisboa, el 2 de octubre.
Si entra en vigor el Tratado de Lisboa, la nueva Comisión que iniciaría su andadura a partir de noviembre deberá ser votada por el Parlamento con unos criterios más exigentes, como por mayoría absoluta de los diputados. Esto se ve como una contradicción porque, de aplicarse, el presidente sería elegido con menos exigencias que el conjunto de los comisarios.
En la conferencia de presidentes de los grupos parlamentarios se deberá decidir si la votación de Barroso se celebra el próximo miércoles 16, o se aplaza.
Críticas a BarrosoLas críticas a Barroso, aunque de distinta intensidad, agrupan a diputados de la izquierda, socialistas, verdes y liberales. Todos coinciden en que el actual presidente ha defendido las políticas liberales, ha sido poco receptivo a las críticas a la desregulación y lento en su reacción ante la crisis. Quizá para contraponer estos reproches, en su propuesta, Barroso, pone el acento en su preocupación por los asuntos sociales, el empleo, la ética de los negocios y el medio ambiente.
Fuente: El País