Esther CamuñasHoy
día se hace mayor hincapié en la integración
de las personas discapacitadas en puestos de trabajo competitivos, en vez
de ofrecerles un empleo en centros especiales. Las cifras demuestran que queda
mucho por hacer, ya que
sólo el 28% de las personas con discapacidad en en edad
laboral tienen un empleo. Además, es un colectivo que aún encuentra grandes
dificultades para acceder a la educación superior. Sólo el 10,5% de la
población discapacitada entre 25 a 44 años tiene un título universitario
mientras que el dato se duplica (24,1%) entre la población general.
Las
aptitudes profesionales
de las personas con discapacidad constituyen una enseñanza valiosa y un espíritu de
equipo que deberían tener presente los empleadores. Además de ser empleados
capaces y responsables, su tasa de asistencia al trabajo es elevada y suelen
permanecer en el puesto de trabajo durante más tiempo.
España
ha adoptado políticas respaldadas por la
legislación,
orientadas a promover el derecho de las personas con discapacidad a integrarse plenamente
social y laboralmente. Pese a los avances en materia legislativa, los datos
demuestran que sigue existiendo discriminación. Según la
Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y
situaciones de Dependencia (EDAD-2008), nueve de cada diez personas encuentran barreras en su
vida cotidiana, pero es sorprendente que esa misma cifra declara sentirse integrada
y no percibir discriminación (un 1,2% sí la siente constantemente, principalmente en las relaciones sociales y
en la atención sanitaria).
Fuentes:Ministerio de Sanidad y
Política SocialOrganización Internacional del Trabajo
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