Lorena Álvarez de SotomayorEste lunes, 22 de febrero, inaugurábamos la semana con el
Día Europeo de la Igualdad Salarial. Una jornada con la que la Unión Europea nos recuerda que todavía queda mucho por avanzar en materia de igualdad de oportunidades.
Según Eurostat (2007), las mujeres residentes en
Europa perciben un salario un 17,4% inferior al de sus compañeros, cifra que en
España se elevaría hasta el 17,6%.
Sin embargo, según los últimos datos oficiales publicados por la
Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2006 las mujeres residentes en España cobraron por término medio un
26,3% menos que los hombres.
En casi todas las Comunidades Autónomas,
las diferencias se situaron entre un 20 y un 30%. No obstante, las mayores
divergencias entre las ganancias de mujeres y hombres se produjeron en
Aragón y Asturias y las menores en Canarias y Extremadura.
Causas de la desigualdad
Esta diferencia salarial se basa en factores como la
segregación del mercado laboral que sigue anclado en tradiciones y
estereotipos, la infravaloración del trabajo femenino y unas mayores
las dificultades para conciliar la vida personal y laboral debido a un
reparto no equitativo de las responsabilidades familiares.
Este último punto se observa claramente en los últimos datos facilitados por Euroestat (2005) que ponen de manifiesto que en España l
as mujeres dican una media del 24,4% de su tiempo a la semana a tareas domésticas y familiares frente al 4,8% que dedican los varones.
Además, en 2007 solo trabajaron un 62% de las mujeres de entre 25 y 49 años con hijos, frente al 92,9% de los hombres.
Mujer, pobreza y exclusión social en la UE y en España
La situación actual de desigualdad salarial provoca que la tasa de riesgo de pobreza en la Unión de los 27 sea de un 32% para madres solteras y un 21%
para mujeres mayores de 65 años, en comparación con el 16% de hombres de esta misma franja de edad.
En cuanto a España, las últimas cifras publicadas revelan que en 2006
el riesgo de pobreza de las mujeres mayores de 65 años era del 33% frente al 28% de los hombres.
El techo de cristal
En 2007, las mujeres residentes en nuestro país solo ocupaban un 34,9% del total de puestos directivos.
Esta desigualdad también se ve proyectada en la representación espñola en la UE donde solo un 35% de los puestos ocupados en las cámaras bajas o únicas de los parlamentos nacionales corresponden a mujeres.
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