Cada organización debe adaptar sus procesos de captación y selección del voluntario a su realidad pero se debe también prestar especial atención a
a todo el itinerario de la persona voluntaria. Debe situarle correctamente en la entidad y su entorno, marcarle referentes y formarle para la tarea. Es importante que el voluntario se sienta acompañado y arropado por otras personas voluntarias y trabajadores remunerados de la entidad para evitar que la persona se sienta defraudada en sus expectativas, que son las que le conducen a implicarse con la entidad.
De los estudios se desprende que las personas voluntarias abandonan las organizaciones por la despersonalización, la sobrecarga emocional, la falta de formación por parte de la entidad o los problemas relacionado con el trato con los destinatarios de la acción, situaciones a las que se les debe prestar especial cuidado. Para combatir este abandono y mantener el voluntariado es fundamental cultivar algunos aspectos:
Favorecer la motivación del voluntario
El mantenimiento de la motivación se alza como un elemento fundamental para lograr la continuidad del voluntariado y la estabilidad en su acción. Aunque la motivación de las personas voluntarias puede experimentar cambios o transformaciones desde el momento de su incorporación conforme va acercándose a la entidad y conociendo su esencia y funcionamiento, o simplemente por las circunstancias vitales personales del voluntario, se han de considerar en todo momento las motivaciones que parten de la propia persona, las que generan un beneficio o gratificación que revierten en el propio voluntario, pues son estas las que favorecen la permanencia, no solo las altruistas o solidarias.
Ahondar en el compromiso de la persona voluntaria
La participación de las personas voluntarias parte de su disposición para el cambio social, lo que se manifiesta en su capacidad de compromiso. Pero también el compromiso es una responsabilidad por parte de la organización y de la persona voluntaria y que responde al cumplimiento de las expectativas generadas por ambas partes. Para propiciar que estas se correspondan con la realidad es importante que la labor del voluntario sea consensuada desde un inicio y sea acorde a las realidades de ambos, organización y colaborador, para no generar falsas expectativas, así como no atribuirle demasiada responsabilidad al principio, lo que podría hacer que se sintiera desbordado.
La coordinación del voluntariado con otras personas de la organización
Se trata de enmarcar la acción del voluntario dentro del día a día de la organización y, para ello, hay que coordinar su labor con la del resto de personas voluntarias y de los trabajadores de la entidad. Crear una red de relaciones que favorezcan el trabajo en equipo para la consecución de unos objetivos comunes es crucial, pero ha de ser gradual y partir de la información y la elaboración conjunta de proyectos. Es importante que la persona voluntaria conozca el funcionamiento del proyecto donde colabora, las actividades, el espacio y a los compañeros/as.
Formación y acompañamiento, claves para la permanencia
Respecto a los voluntarios no vale sólo la buena disposición. Es necesario que estén capacitados para la tarea que van a desarrollar, por lo que la formación debe estar presente desde el momento de su incorporación, tiene que ser un proceso continuo: no se puede hacer formación al comienzo y luego no volver a hacer nada más. Sin embargo, no debe ser este el único objetivo de las acciones formativas, sino que han de contemplar también el propio proceso de maduración y crecimiento personal del voluntario. Para ello, lo más recomendable sería establecer espacios formativos permanente diversificados según las necesidades, contenidos, ámbitos de actuación, etc., elaborar un plan de formación que recoja en que momentos del itinerario del voluntariado se imparte formación y de que tipo.
Por otro lado, con el seguimiento se busca conseguir un mejor desempeño de sus tareas y una mejor integración del voluntario en la organización, con lo que prevenir y adelantarse a situaciones problemáticas, detectar necesidades formativas y reconducir las motivaciones, además de favorecer el sentimiento de equipo. El seguimiento es importante para que el voluntariado tenga más permanencia y se implique más. Se debe diferenciar el seguimiento como control de la tarea del seguimiento sobre motivaciones y otros aspectos. El acompañamiento se debe iniciar desde el mismo momento que la persona entra en la asociación y debe ser continuo durante toda la permanencia del voluntario.
Si quieres saber más...
Si quieres profundizar en el tema, te sugerimos que le eches un vistazo al cuaderno "
Claves para la Gestión del Voluntariado en Entidades No Lucrativas".Además, te animamos a conocer nuestro
Proyecto de Asistencia Técnica para la Elaboración de Planes de Voluntariado en Organizaciones No Lucrativas 2011.Y, para subrayar la importancia de este tipo de colaboración en este
Año Europeo del Voluntariado, te recordamos que
una de cada cuatro entidades del Tercer Sector de Acción Social funciona exclusivamente con personas voluntarias.