El próximo 23 de septiembre se celebra el Día Internacional en contra de la explotación y tráfico de mujeres. La Asociación no gubernamental, sin ánimo religioso ni político, que ayuda a las niñas y mujeres a luchar contra la explotación sexual (AFESIP), quiere aprovechar esta fecha para recordar que entre 200.000 y 500.000 mujeres son utilizadas para traficar con ellas en España al año. Este negocio genera en nuestro país más de 50 millones de euros.
El Día Internacional en contra de la Explotación y Tráfico de Mujeres y Niños tiene como fin concienciar a los gobiernos y a la sociedad civil sobre las causas y consecuencias de este crimen endémico que afecta a todas las regiones del mundo y llevar a cabo acciones que permitan frenarlo.
Este día nos recuerda el largo camino que hay aún para eliminar la explotación sexual, el tráfico de personas y el proxenitismo. La explotación y el tráfico de personas se trata de un fenómeno que está ligado desde sus orígenes a las guerras, la esclavitud y el tratamiento de las mujeres como objeto sexual.
Las personas más desprotegidas como las mujeres, los niños, los refugiantes y los solicitantes de asilo son su principal objetivo. Los factores que los empujan a recurrir a estas actividades se expican a partir de elementos como la falta de una distribución equitativa de recursos, buenes y servicios; la pobreza; el hambre; el desempleo; el analfabetismo; la violencia de género; las políticas de migración restrictivas. Normalmente los traficantes captan a sus víctimas a través de falsas agencias matrimoniales o de empleo, que les prometen mejores condiciones de vida pero que acaban por venderlas para hacer trabajos forzados.
Las mujeres víctimas de tráfico proceden de casi todo el mundo, si bien hay algunas regiones y países con más afluencia, como son Ghana, Nigeria y Marruecos (África); República Dominicana, Brasil y Colombia (América); Filipinas y Tailandia (Asia); Bulgaria y Rusia (Europa). Los asuntos relacionados con el tráfico de mujeres en Europa se calcula que ascienden a 7.000 millones de dólares el dinero que mueve.
Las víctimas de estos delitos deben enfrentarse a condiciones degradantes ante la negación de sus derechos como la libertad y la salud sexual y reproductiva, a condiciones de esclavitud, violencia, abuso sexual, embarazos no deseados, abortos inseguros y tratos crueles e inhumanos.
Fuente: FAEA