El término "autista" da pie a que cada vez más periodistas, políticos o líderes de opinión se sumen al uso abusivo de dicho término para descalificar. Es decir, se lee en los medios de comunicación o se escucha en boca de políticos "gobierno autista" o "fulanita es autista" cuando quieren expresar que ese gobierno o esa persona no cumple con su trabajo, no escucha, no se entera de la realidad, no muestra empatía con los problemas, es incapaz de ofrecer soluciones o carece de sentimientos.
El autismo es un síndrome con un espectro muy amplio, no una enfermedad. Las personas con autismo sienten, interactúan, se comunican -con o sin lenguaje-, comparten, son luchadores natos que se esfuerzan a diario y les es difícil entender la ironía, los juegos de palabras o la mentira. Afecta de forma diferente, así que no hay dos personas con autismo iguales y por eso no se puede nunca generalizar. Si se conociera la realidad del autismo, a nadie se le ocurriría más que asociarlo con "superación", "esfuerzo", "nobleza", "cariño" o "sensibilidad".
Las áreas en las que se manifiesta son:
- Dificultades -no incapacidad- en el lenguaje y la comunicación
- Dificultades -no incapacidad- en las relaciones sociales.
- Intereses restringidos y repetitivos.
Los mitos que se deben evitar
- Carencia de sentimientos.
- Aislamiento en su propio mundo.
- La falta del cariño de los padres provoca el autismo.
- Las personas con autismo pueden vivir fuera de los centros segregados.
- Usar mejor "persona con autismo" que "son autistas" cuando nos referimos a un grupo de personas que tienen esta discapacidad.
En España hay más de 200.000 afectados y 67 millones en todo el mundo. Hoy en día, los avances se producen siempre y, muchas veces, a pasos de gigante. Con una estimulación adecuada, estas personas evolucionan hacia metas impensables hace unos años.
Fuente: 20 minutos