Mientras que la diferencia entre niños y niñas en los primeros años de vida en lo relativo a nutrición, sanidad, educación y demás indicadores básicos es mínima, hasta llegar a la paridad en algunos casos, esta se hace más significativa con la edad, especialmente en la adolescencia y los primeros años de edad adulta, favoreciendo generalmente a los hombres en estos casos.
Estas son las conclusiones que se derivan del último informe del Fondo de Naciones Unidad para la Infancia (UNICEF), "Niños y niñas en el ciclo de la vida", que apuntan la igualdad independientemente del género en cuanto a las tasas de amantamiento y de intervenciones por malaria, tratamiento de neumonía y efermedades diarreicas así como de escolarización preescolar en los primeros años de vida. Sin embargo, conforme los niños se acercan a la adolescencia, la paridad desaparece en determinados ámbitos, como la educación: son pocas las nilas que van a la escuela secundaria en el sur de Asia al tiempo que en América Latina y Caribe ocurre justo lo contrario.
En cuanto a hábitos, es más probables que las niñas se casen antes de los 18 años que los niños, al igual que ocurre con la iniciación en las relaciones sexuales, que son ellas las que tienen sus primeras experiencias antes. Por el contrario, las mujeres jóvenes suelen presentar tasas de alfabetización menores y tienen menos contacto con medios de comunicación (televisión, radio, prensa).
La igualdad de género como impulso del desarrollo económico
La igualdad de género también adquiere importancia desde el punto de vista económico. El
Informe sobre el desarrollo mundial 2012: Igualdad de género y desarrollo, publicado recientemente por el
Banco Mundial, indica que
los países que generan mejores oportunidadesy condiciones para las mujeres y niñas ven incrementada la productividad y favorecen unas instituciones más representativas desde las que promover las perspectivas de desarrollo para todos.
Por otro lado, el informe alerta de la
excesiva mortalidad femenina de niñas y mujeres en los países en desarrollo. Dos quintas partes de las niñas no llegan a nacer porque los padres prefieren tener hijos varones y una sexta parte muere en la primera infancia, a las que se suma más de un tercio que muere en la edad reproductiva. Este número de pérdidas se incrementa en los países afectados por el VIH/sida. Para combatir esta situación, en el informe se plantean algunos ejemplos de los beneficios que obtendrían los países al abordar estas desigualdades de género.
Fuentes: Europa Press, UNICEF, ComunicaRSE.