Los investigadores que han elaborado el
informe, dirigidos por un equipo del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, recibieron el encargo por parte de
Alzheimer's Disease International (ADI), una federación internacional de 76 asociaciones de todo el mundo relacionadas con el Alzheimer. Este es el primer trabajo que ofrece una revisión exhaustiva de todos los indicios existentes sobre las implicaciones de un diagnóstico temprano y una intervención temprana en la demencia.
En la actualidad existe una laguna en el tratamiento, puesto que la mayoría de los pacientes reciben el diagnóstico en un estadio avanzado de la enfermedad, por lo que se pierde un tiempo de tratamiento considerable. Esta circunstancia impide el acceso a información, tratamiento, cuidados y apoyo, todos ellos factores muy valiosos. También son considerables las consecuencias para los familiares, los cuidadores, el entorno social y los profesionales de la salud.
En el
informe se señala que hasta tres cuartas partes de la población mundial que padece demencia (36 millones de personas) no han recibido diagnóstico y por tanto no obtienen los beneficios del tratamiento correspondiente. En los países de renta alta, sólo entre el 20% y el 50% de los casos de demencia están reconocidos y documentados en atención primaria, mientras que esta proporción se calcula que es de apenas el 10% en los países de renta media y baja.
¿Por qué es tan frecuente que la demencia pase desapercibida?Los investigadores opinan que la baja proporción de diagnósticos de esta enfermedad puede tener su origen en la falsa creencia de que la demencia es un componente normal o natural del envejecimiento y de que no hay nada que pueda hacerse para detener el proceso. El trabajo referido hace hincapié en las intervenciones que sí pueden marcar diferencias y en que nunca es demasiado es demasiado pronto para iniciar el tratamiento adecuado, que alcanza su mayor efectividad precisamente en los primeros compases de la enfermedad.
En el
informe se asegura que los fármacos y las intervenciones psicológicas para quienes padecen demencia en fase temprana son capaces de mejorar la cognición, la independencia y la calidad de vida, mientras que el apoyo y el asesoramiento a los cuidadores pueden mejorar el ánimo, aliviar tensiones y retrasar el ingreso de los afectados por la demencia en una institución.
En
ADI opinan que cada país debería contar con una estrategia nacional sobre Alzheimer y demencia que enfatice la importancia de un diagnóstico y una intervención temprana.
La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. ADI prevé que el número de personas afectadas por la demencia casi se doblará cada 20 años (pasando de 36 millones en 2010 a 115 millones en 2050), de lo que se desprende que la necesidad de una intervención temprana es mayor que nunca.
Fuente: Comisión Europea