Normalmente
la evaluación ex ante o valoración de proyectos corresponde a los financiadores del mismo, pues tiene el objetivo de determinar si se otorga o no dicha financiación al proyecto, además de facilitar la selección de proyectos en función de la verificación de la coherencia del diseño, de la detección de debilidades, de fortalezas...
La escasez de recursos obliga a los financiadores a realizar una selección de proyectos. Los financiadores buscan además elegir los mejores proyectos para lograr mejorar la calidad de vida del colectivo en situación de vulnerabilidad. Por todo ello se realiza una evaluación que permita seleccionar los proyectos mejor diseñados y formulados. El primer paso es
que el proyecto o intervención presentada se ajuste a las bases y requerimientos de la convocatoria de la forma más fiel posible, además de que se presente en plazo, ya que es el primer filtro que utilizará el evaluador para deshechar o no los primeros proyectos.
Si quieres superar con éxito esta evaluación
ex ante debes tener en cuenta
la pertinencia del proyecto, la factibilidad y la sostenibilidad potencial de una intervención. Pero, ¿a qué nos referimos con esto?
¿Cómo podemos lograr que nuestro proyecto cumpla dichos criterios?*La pertinencia: Para que un proyecto sea pertinente los objetivos de la intervención deben estar alineados con los requisitos de los beneficiarios, con las necesidades del país y de la zona, con las políticas de intervención establecidas, con el contexto cultural, con la misión y la visión de la organización que interviene y también debe tener en cuenta cuáles son las políticas de los futuros donantes.
*La factibilidad: Para que un proyecto sea factible debe demostrar que sus objetivos realmente pueden cumplirse. Durante la evaluación se tendrá en cuenta cómo se ha concebido el proyecto en relación a su entorno, si se han contemplado aspectos socioculturales, ambientales, económicos, políticos... que puedan afectar a la intervención, y en ese caso si se proponen respuestas o acciones correctivas. También se tendrá en cuenta si la entidad tiene suficiente capacidad institucional para poner en marcha el proyecto y si ha contemplado el enfoque de género.
*La sostenibilidad: Para que un proyecto sea sostenible debe ser capaz de continuar por sí mismo a través de sus beneficiarios una vez que concluye la intervención. Aquí se podría valorar si existen otros financiadores o no que apoyen el proyecto o incluso si la ONG que interviene puede seguir apoyando tras el fin del proyecto con recursos propios.
Te recomendamos que antes de enviar tu proyecto a evaluar realices una autoevaluación del mismo, repasando los criterios mínimos fijados en las bases para el proyecto, revisando la documentación que se aporta y las fechas o plazos de entrega y que tú entidad se ajusta o cumple los requisitos que se le solicitan.
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