El 40% de las personas con discapacidad se encuentra en situación de desempleo, lo que supone el doble de la media poblacional. Asimismo, también es más elevado el desempleo de larga duración entre este colectivo (57% frente al 21% general), según deja ver el estudio "Discapacidades e inclusión social" de la colección de Estudios Sociales de la
Fundación La Caixa, que se basa en los datos de la última macroencuesta de sobre discapacidad del Instituto Nacional de Estadística (INE).
En él se pone de manifiesto que el origen de las discapacidades sobrevenidas antes de la edad de jubilación, que está ligado a unas condiciones de trabajo y de vida precarias en la población con menores recursos. De hecho, se estima que
las personas con ingresos mensuales inferiores a 1.000 euros tienen cuatro veces más riesgo de sufrir una discapacidad antes de los 65 años, en España. Por el contrario, el porcentaje se reduce al 2,4% entre los que disponen de ingresos mensuales superiores a 2.500 euros.
Asimismo, este informe revela que, pese a las pensiones de invalidez e incapacidad,
los ingresos medios de estos hogares son un 25% más bajos que aquellos que no cuentan con ningún integrante con discapacidad, debido a la baja tasa de actividad de este colectivo.
De hecho, de las 420.000 personas con discapacidad que cuentan con un empleo remunerado, solo una quinta parte lo ha conseguido a través de alguna fórmula de empleo protegido o de ayudas especiales. La mayoría lo obtuvieron a través del contacto directo con las entidades o de amigos.
De esta forma,
el 87,3% de las personas con discapacidad considera que su integración laboral obedece a la obligación laboral establecida por la Ley de Integración Social del Minusválido (LISMI), como revela la encuesta de la
Fundación Adecco "¿Qué tres deseos le pides al nuevo año?", que recoge las impresiones de 750 personas con discapacidad sobre sus expectativas personales y profesionales. Solo un 12,7% estima que los adelantos vividos en cuanto a integración laboral son consecuencia de una mentalidad más abierta por parte de las empresas y de la sociedad en general.
Pese a que la integración laboral se alza aún como un reto pendiente, como respalda el 37,5% que afirma que las personas con discapacidad no disponen de las mismas oportunidades de la población en general y que están continuamente expuestos a la discriminación, más de la mitad de los encuestados por la Fundación Adecco aseguran que las personas con discapacidad cuentan cada vez con mayor presencia en la vida social y laboral.
Entre la tipología de medidas que los encuestados valoran como más necesarias para impulsar esta integración se encuentran las relativas a la sensibilización (57%), seguidas de las ayudas económicas (40%) y la accesibilidad (7%).
Fuentes: Europa Press, Fundacion Adecco, CompromisoRSE, INE.