Una organización no puede pretender tener como "aliada" a la comunicación en momentos de crisis si antes no la ha cultivado y trabajado –tanto la interna, como la externa, y en particular las estrategias de comunicación con cada grupo de interés-. Como ya hemos comentado en otros artículos, el primer paso para que una entidad se lleve bien con su "comunicación" y la trabaje de forma adecuada día a día es la planificación de la misma. La comunicación será la herramienta encargada de construir la imagen que buscamos y de luchar por ella y mantenerla, o ser capaz de recuperarla en el caso de que nos "asalte" una crisis.
Cuando la crisis de imagen persigue a nuestra organización
Las entidades sociales, cuentan con una alta credibilidad y confianza por parte de la ciudadanía, según los datos del Barómetro de Confianza que elabora Edelman. Sin embargo, estamos aconteciendo a un momento de cambio respecto a la credibilidad y la legitimidad de las ONG ante la sociedad, puesto que el Tercer Sector ya no puede –ni debe- legitimarse simplemente por el hecho de ser un sector social, las ONG deben generar confianza. Las crisis de imagen o reputación no surgen normalmente de la nada, ni nos "invaden" de repente. En muchas ocasiones el no haber trabajado bien -de forma diaria y planificada la comunicación-, hace que la organización sin darse cuenta haya ido "construyendo" su propia crisis.
El ciclo de vida de las crisis
En una "fase inicial" la crisis comenzará a aflorar y a dar indicios de ello de forma muy discreta, que hay que saber interpretar para poder actuar cuanto antes, pues en esta fase aún se podrá evitar. Algunas de estas señales o síntomas pueden ser la disminución de beneficiarios a algunos de los proyectos, un número decreciente de usuarios a los cursos, las bajas a los boletines, etc. Tras esta primera fase, la crisis comenzará a hacerse más aguda, es la "fase de eclosión", momento en el que surge la rumorología interna o los cotilleos o comentarios entre otras organizaciones afines del sector. La "fase crónica", a la que deberíamos intentar no llegar, es aquella en la que la crisis ha resultado inevitable, ya ha saltado a los medios de comunicación, incluso a veces estsos se han apropiado de ella y la gestionan a su antojo, y los mensajes fluyen de forma ajena a la organización. La crisis ha tomado forma y nos envuelve externamente e incluso, casi seguro, también nos ha invadido de forma interna –el ambiente de trabajo está enrarecido, el nerviosismo y la preocupación se han sembrado entre los trabajadores, etc.-.
El liderazgo, la credibilidad y la reputación de los que gozaba la organización han desaparecido y hay que tratar de recuperarlos lo antes posible e incluso lograr que salgan fortalecidos.
La comunicación nos brinda diferentes instrumentos para luchar contra la crisis:
Por todo ello, el Plan de Comunicación Estratégico debe contemplar también un Plan de Comunicación de Crisis, en el que aparezcan los procesos que hay que seguir para cortarla lo antes posible y de raíz, como, por ejemplo, reunir al comité de crisis, hablar con las personas que conforman la organización, dar orientaciones precisas al departamento de comunicación sobre cómo proceder; qué comunicar, cuándo, a quién y cómo; definición de mensajes claros y concisos… Con el objetivo de evitar especulaciones y colocar a la crisis en su justo nivel.
Fuentes: Artículo "Cómo afrontar una crisis de reputación e imagen en una ONG desde el ámbito de la Comunicación" de la Revista Documentación nº28. Abril-Junio 2012 y publicación: Comunicación de Crisis (Lid Editorial)
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