16 de Abril de 2008

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Amnistía Internacional acaba de publicar un informe en el que denuncia el desinterés de las autoridades españolas sobre el racismo y la xenofobia.
"España es un país que sufre un grave problema de racismo y que se comporta como si nada estuviera pasando". Esta es la primera conclusión que se puede extraer del informe. El título de dicho estudio, Entre la desgana y la invisibilidad, expresa la "pasividad" de la maquinaria estatal a la hora de combatir el fenómeno, y la invisibilidad, por la puesta en práctica de un apagón informativo con el que se pretendería ocultar la verdadera magnitud del problema.
Esa realidad queda reflejada en un dato aportado por el informe que carece de confirmación oficial. Según la Red Europea de Información sobre Racismo y Xenofobia (RAXEN), en España se producen cada año 4.000 agresiones racistas, entendiendo por tales las que se producen contra inmigrantes, indigentes, homosexuales y prostitutas. "¿Cómo es posible que en el Reino Unido se documenten oficialmente 50.000 ataques racistas al año y en España la Guardia Civil registre entre 10 y 20 casos y la Policía Nacional entre 80 y 100?", se preguntó el director de Amnistía Internacional en España, Esteban Beltrán.
La clave está, según apunta el informe, en que España es uno de los cinco países de la UE que "no publica datos oficiales sobre denuncias o procesos penales relativos a delitos racistas", lo que hace que el problema sea "invisible". "Es alarmante la falta de registro de incidentes o crí-menes de ese tipo", añade Beltrán.
Amnistía Internacional critica la "desgana" de la Administración española a la hora de aplicar sanciones o compensaciones por casos de discriminación étnica (no figura ni una sola en el 2006), pero también propina un gran varapalo a los jueces y los fiscales por no ser receptivos ante este tipo de denuncias. Para demostrarlo, cita un estudio de la Universidad de Valencia en el que se concluye que, entre 1996 y el 2005, los tribunales sólo aplicaron en seis casos la agravante de motivación racista incorporada al código penal. Por todo ello, Amnistía sitúa a España "a la cola de Europa" en esta cruzada.