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El 30% de la población española aún es racista

06 de Mayo de 2008

En 2007 el censo de inmigrantes empadronados en España era de 5.214.390, a lo que habría que sumar un millón y medio de personas "ilegales" aproximádamente.
 

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Un informe publicado el 30 de abril y elaborado por el colectivo de sociólogos Ioé para la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) certifica que aunque el 70% de la población española sigue aceptando bien el fenómeno inmigratorio, sin embargo, un 30% se decanta hacia posiciones de xenofobia, coincidiendo con la llegada masiva de extranjeros experimentada en los últimos años (un saldo medio de 449.000 entradas anuales entre 1998 y 2007). 

 
Distintas posturas de la sociedad española ante los inmigrantes

El estudio recoge una encuesta del CIS según la cual el 85% de los españoles se acogía en 2004 a la opción de dejar entrar sólo a aquellos inmigrantes que viniesen con contrato. "Esta posición se ha constituido como la políticamente correcta, según el informe, defendida por los diversos Gobiernos del PSOE y del PP". Quienes apoyan la entrada de inmigrantes se caracterizan por un alto nivel de estudios, se autodefinen de izquierdas y pertenecen a clase alta y media alta. Juzgan beneficiosa la inmigración porque la ubican en una posición subalterna: mano de obra barata. Los que observan con reparos la llegada de inmigrantes, en cambio, encajan mayoritariamente en el nivel de estudios primarios y obreros no cualificados, por lo que ven a los inmigrantes como competidores.

 
En contra de la legislación

Encuestas recientes recogidas en el estudio de Funcas reflejan que dos de cada tres españoles consideran ya que las leyes son tolerantes o muy tolerantes, frente al 14,4% que opina que son duras. Y sólo un 12,1% cree que son correctas. "Según esto, la mayoría social estaría admitiendo un endurecimiento de la ley", concluye el informe. Hay que insistir en que el gráfico recoge tendencias hasta 2004.


La inmigración no es sinónimo directo de inseguridad

A la inmigración se le atribuye el incremento de la inseguridad ciudadana. Sin embargo, según el Ministerio del Interior, el número de delitos por habitante en España ha descendido un 22,7% entre 2002 y 2006, años en los que la inmigración ha crecido un 86,55%. Es cierto que la proporción de extranjeros entre la población reclusa en España es elevada, pero es preciso ponderar los datos. Las estadísticas de presos extranjeros incluyen a los preventivos (sin sentencia dictada) y a los turistas y extranjeros de paso; sin contar ambos grupos, la proporción de inmigrantes detenidos se reduce más de la mitad y alcanza una tasa muy próxima a su peso poblacional. Esto supone que la mayoría de los inmigrantes, legales e ilegales, persiguen en España el sueño de una vida mejor a través del trabajo, y no a través de la delincuencia. La presencia de mafias es un fenómeno nuevo, indudable y peligroso, pero menor si lo ponemos en proporción con los más de cinco millones de extranjeros empadronados en España.


El informe destaca la contribución de los trabajadores extranjeros al curso de la economía, porque "entre 1995 y 2005 han aportado un 30% del crecimiento del PIB, han ocupado cerca de la mitad de todo el empleo creado en este periodo" y "su aportación equivalía en 2005 al 50% del superávit registrado por las Administraciones".

Más información: Colectivo Ioé


Fuente: La Gaceta y Canal Solidario