
Algunas de las conclusiones obtenidas tras la realización del III Foro del Tercer Sector y presentadas en la publicación "Iguadad de trato, de oportunidades y Tercer Sector" son las que hacen referencia al contexto europeo y en concreto a la transposición de la Directiva europea sobre discriminación racial. Ésta ha sido considerada por los expertos tardía e insuficiente en España, sobre todo en lo que respecta a la creación de un ente independiente de protección de las víctimas. Este órgano, recién creado en España, no puede cumplir eficazmente esta función por su propia infraestructura. Un hecho significativo es que el Tercer Sector no ha participado en la Transposición de la Directiva. Además, se ha percibido una falta de formación de los órganos llamados a aplicar la legislación antidiscriminatoria.
En cuanto al tema de la discriminación racial en España, los debates han servido para comprobar que la prohibición de discriminación en general y la racial en particular no parece ser una preocupación ciudadana –los españoles se ven a sí mismos como un pueblo que en absoluto es racista, si no todo lo contrario, abierto y solidario- ni tampoco es un asunto que se encuentre en las agendas públicas.
Sin embargo, donde sí es evidente que ha habido un avance legal es en materia de igualdad de género. Durante la última legislatura, destacan sobre todo los ocurridos a partir de la Ley de Violencia y la de Igualdad efectiva. Las políticas de igualdad aportan valor a las empresas.
El libro expone la necesidad de que exista una mayor unidad entre las entidades que trabajan contra la discriminación, porque en general cada una hace énfasis únicamente en su área de trabajo (étnia, sexo, etc.). Además, los medios de comunicación juegan un papel fundamental en el ámbito de la discriminación.
El Tercer Sector aún tiene muchos retos por delante que afrontar en la lucha por la igualdad como la necesidad de seguir profesionalizándose y adquirir mejor conocimiento de cada motivo de discriminación y de su interacción con los demás; ser capaces de identificar las distintas formas de discriminación; utilizar todo el potencial que ofrecen las directivas, especialmente a nivel jurídico; seguir de cerca todos los estudios, programas y políticas sobre la igualdad, tanto en España como fuera del país, o adoptar acciones preventivas y no sólo reactivas, por ejemplo. El Tercer Sector tiene que aprender a presentarse y empezar a darse a conocer para lograr una lucha más efectiva y activa.