Solidarity and efficiency, together better
El concepto “Tercer Sector” comienza a asimilarse al de “economía social”, dando un salto cualitativo desde una connotación basada en comportamientos asistenciales (altruistas) hacia un modelo más de acción económica con objetivos de creación de empresas y, lógicamente, de empleo. La razón es que no se dará verdadera inclusión y cohesión social (objetivo que ambos términos persiguen) si no es desde la generación de riqueza. En ello también influye una definición de la empresa más comprensiva, como es la gestión de recursos económicos persiguiendo objetivos en términos de eficiencia. Al fin, en un mundo global, es el empleo la fuente de integración social y en ello se apoyan las diversas experiencias de solidaridad. Al mismo tiempo, está desarrollandose una nueva concepción de la creación de riqueza más allá de lo medido tradicionalmente en los valores macroeconómicos (PIB). Actividades, hasta ahora, no contempladas por la economía, como puede ser el voluntariado, comienzan a valorarse positivamente para la construcción de una sociedad más equitativa. Todo ello, es más acorde con la llamada “estrategia de Lisboa”. Surgen en el empeño de unir crecimiento económico y cohesión social. Lo que representa un nuevo escenario que será preciso profundizar y desarrollar.
En esta situación, la economía social (también el Tercer Sector), como expresión de “otra forma de emprender”, crea riqueza colectiva, genera empleo estable para todas las personas, sin exclusión, se compromete con el territorio, fomenta el espíritu emprendedor y se basa en la solidaridad social. Son empresas que compiten en el mercado pero se apoyan en valores de participación, de transparencia y responsabilidad social. Su gama empresarial abarca desde la microempresa a la empresa líder en determinados sectores económicos. Los desafíos con que se enfrenta en los próximos años son:
El Presidente de
Esta concepción ya ha fallado. La inequidad está creciendo. En este esquema el capitalismo global dicta las reglas del nuevo orden mundial y representa una amenaza para todo aquello que es local, tradicional y particular”.
Finalmente, el ex Presidente Prodi, de la UE dijo que “las empresas de la economía social son empresas competitivas, basadas en la solidaridad por encima de los límites del mercado y atendiendo a la realidad social. Es en estas características donde reside el valor añadido de la economía social, verdadero puente entre el mercado, las empresas y la sociedad civil”.
Todo ello refuerza la imprescindibilidad de la economía social para generar cohesión social.1
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