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Nº  3  /  MAY - AGO 2006

Revista Española del Tercer Sector

El Impacto del Tercer Sector en el Futuro Sistema Nacional de Dependencia.

Luís Carlos Martín Pindado . Presidente Nacional de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España, UDP. , Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España

 

Hemos oído en varias ocasiones de boca de los responsables políticos que de lo que se trata es de sentar las bases del “cuarto pilar del Estado de Bienestar”, equiparando el futuro Sistema Nacional de Dependencia a la Sanidad, las Pensiones y la Educación. Echando la vista atrás, no muy atrás, vemos cómo los sistemas educativo, sanitario y de pensiones han tenido un importante desarrollo en los últimos años, y han ido creciendo, modificándose y mejorándose paulatinamente con las aportaciones de toda la sociedad y, especialmente, de las organizaciones del Tercer Sector. Digo especialmente porque a la hora de cubrir necesidades sociales pocos tienen tanto conocimiento de causa como las organizaciones que trabajan día a día a pie de calle detectando y dando solución a problemas reales, con caras, nombres y apellidos. Las organizaciones no gubernamentales cubren necesidades reales allí donde la administración no llega.

Hoy por hoy, la atención a las personas dependientes corre a cargo principalmente de los familiares, pero los cambios que se han producido en el modelo familiar hacen que esta estructura no sea viable a corto plazo. Entre estos cambios podemos señalar la desaparición de la familia extensa, la pérdida de estabilidad en la institución familiar con el aumento del número de separaciones y divorcios, el retraso en la edad del matrimonio, la incorporación de la mujer al mercado laboral, la movilidad geográfica de la familia por motivos laborales, el incremento de las familias monoparentales y el aumento de los hogares unipersonales, el retraso en la independencia de los hijos y el tamaño reducido de las viviendas.

Después de la familia, los cuidados informales de larga duración han sido tradicionalmente asumidos por las organizaciones sin ánimo de lucro. El aumento del número de personas con necesidad de atención derivado del envejecimiento de la población, así como la ruptura del modelo familiar tradicional antes mencionado va a hacer necesario que en los próximos años aumenten significativamente los sistemas de atención informales, es decir, aquellos cuidados no realizados desde la administración por profesionales remunerados. Para decirlo de una manera más sencilla, la implantación del Sistema Nacional de Dependencia no será efectiva mientras no se provea de medios y se otorgue un mayor protagonismo a las organizaciones no gubernamentales.

Es importante impulsar de manera notable el voluntariado, así como dotar de medios económicos, formación e infraestructuras a las organizaciones sin ánimo de lucro que impulsen, entre otros, este tipo de programas. El programa de Voluntariado de Mayores para Mayores que UDP viene realizando desde hace años en colaboración con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales es un buen ejemplo de cómo aprovechar el enorme potencial que tienen las personas mayores para mejorar la calidad de vida de miles de personas mayores en toda España a través del acompañamiento y el contacto periódico con mayores solos o con problemas de dependencia.

Pero la tarea de construir un sistema de protección de tal envergadura, que garantice un nuevo derecho a la ciudadanía en todo el Estado español, no debe recaer sólo en nuestros gobernantes. Todos debemos contribuir, porque todos nos vamos a beneficiar de él. Y aquí volvemos al asunto de qué podemos hacer nosotros, las organizaciones que conformamos el Tercer Sector en la construcción de este sistema.

Las organizaciones de mayores hemos acogido con esperanza el Proyecto de Ley de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia. Así se lo hemos hecho saber al ministro Jesús Caldera, tanto a través del Consejo Estatal de Personas Mayores, del cual soy vicepresidente, como a través de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) que tengo el honor de presidir.

Es importante resaltar que cerca del 80% de las personas que pretende atender el futuro Sistema Nacional de Dependencia son mayores, y el cuidado a los mayores dependientes es una vieja reivindicación de nuestra organización UDP que, muchos años y varios gobiernos después, parece que va a ser atendida.

No hay vuelta atrás, entendemos que la implantación del Sistema Nacional de Dependencia en toda la nación es una prioridad nacional y UDP se ha posicionado al respecto en torno a dos líneas de actuación:

Primero, solicitamos a los partidos políticos un gran acuerdo nacional para que la puesta en marcha del llamado cuarto pilar del estado de bienestar no se vea entorpecida por intereses partidistas. Y segundo, ponemos a disposición del Estado y de sus administraciones toda la infraestructura del movimiento asociativo de mayores, en particular la de UDP. Somos muchos cientos de miles en toda España para colaborar en la medida de nuestras posibilidades en la puesta en marcha de este sistema.

El Proyecto es un primer paso, será mejorado convenientemente gracias a las aportaciones de los distintos grupos políticos en el Parlamento, y esperemos que se consolide en una buena Ley y, lo que es más importante, con un reglamento riguroso y eficaz, con una dotación de recursos económicos y humanos que permita llevar a cabo todas las buenas intenciones plasmadas en él.

En todo caso, reitero que la puesta en marcha del Sistema Nacional de Dependencia no es responsabilidad exclusiva de este o de otros gobiernos, es un reto de toda la sociedad española y que debemos conseguir entre todos. Las organizaciones no gubernamentales estamos llamadas a desempeñar un papel destacado en la implantación de este sistema. Nosotros no hacemos las leyes, hacemos los programas, y ahora tenemos la oportunidad de seguir muy de cerca el proceso de elaboración legislativa y vigilar que la ley que salga del Parlamento nos facilite al máximo realizar la labor que es nuestra razón de ser: realizar programas sociales que mejoren la calidad de vida de las personas allí donde los recursos formales no llegan. Sin nosotros, sin las organizaciones que conformamos el Tercer Sector, el cuarto pilar del Estado de Bienestar se tambalearía peligrosamente.