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Fundación Luis Vives



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Nº  4  /  SEP - DIC 2006

Revista Española del Tercer Sector

Estrategias y actitudes de aculturación: La perspectiva de los inmigrantes y de los autóctonos en Almería.

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Navas, M., Pumares, P., Sánchez, J., García, M.C., Rojas, A.J., Cuadrado, I., Asensio, M. y Fernández, J.S. (2004). Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias.Consejería Junta de Gobernación.

Navas, Pumares, Sánchez, García, Rojas, Cuadrado, Asensio, y Fernández, (2004) nos presentan un texto que responde al trabajo de un grupo de investigación multidisciplinar de la universidad almeriense, desarrollado entre 1999 y 2002. Con el objetivo de “profundizar en el conocimiento de las relaciones entre inmigrantes y autóctonos” (p. 23) y conocer “los factores que afectan a esas relaciones” (p.23), se pone en marcha una serie de tres estudios empíricos en los se combinan las metodologías cualitativa y cuantitativa. Los autores ofrecen también algunas aportaciones teóricas que confluyen en la consolidación en un nuevo modelo para el análisis del proceso de aculturación, el Modelo Ampliado de Aculturación Relativa (MAAR).

El MAAR parte de la asunción original de que el proceso de aculturación puede actuar en dos planos diferenciados, el plano real y plano ideal, lo que se traduce en las denominadas “estrategias” y “actitudes” de aculturación. “Las primeras hacen referencia a lo que las personas manifiestan hacer, mientras que las segundas se refieren a su intención, es decir, lo que a las personas les gustaría hacer en caso de poder elegir” (p.44). Tras este presupuesto propio, el modelo se va completando y diversificando con aportaciones de otros autores como Berry y cols. (1989) en lo que respecta al marco conceptual de las actitudes de aculturación, o Bourthis y cols. (1997) y su interés por contemplar no sólo la perspectiva del grupo inmigrante sino también la de la población de acogida.

El último componente sobre el que consolida el modelo formulado, y al mismo tiempo la segunda de las contribuciones originales del grupo, lo constituye la disociación de la realidad sociocultural en diferentes ámbitos como son el político, tecnológico, económico, social, familiar, religioso y formas de pensar (principios y valores). En este sentido, la concepción de un proceso de aculturación relativo va más allá de la selección contingente de una estrategia y/o actitud para los diversos ámbitos concebidos y dicha elección queda supeditada también a otros aspectos como “la realidad socio-económica en la que viven los inmigrantes” (p. 53), “las actitudes y estrategias adaptativas de otros presentes en el contexto social, especialmente las de la sociedad mayoritaria con la que se interactúa” (p. 53) y “una serie de variables psicosociales y sociodemográficas” (p. 55). Estas últimas se contemplan de manera expresa en el Modelo Ampliado de Aculturación Relativa.

Para contrastar las predicciones efectuadas por el MAAR, el grupo de trabajo efectuó una serie de tres estudios. En el primero se entrevistó a 783 personas españolas, cada una de las cuales debía evaluar a uno de los dos colectivos de inmigrantes estudiados (398 evaluaron al grupo de inmigrantes magrebíes y 385 evaluaron al grupo de inmigrantes subsaharianos). Al mismo tiempo, participaron de este estudio 740 personas inmigrantes, 397 de origen magrebí y 343 de origen subsahariano. A nivel geográfico, este primer trabajo se focalizó en seis municipios de la provincia de Almería con altas tasas de recepción de inmigrantes extracomunitarios (Almería capital, La Mojonera, Vícar, El Ejido, Najar y Roquetas de Mar). En el segundo y tercer estudio, únicamente se emplearon muestras de inmigrantes. El segundo estudio se corresponde con la realización de dos grupos de discusión a inmigrantes magrebíes, y el tercer estudio responde a la realización de 38 entrevistas semiestructuradas a inmigrantes magrebíes y subsaharianos. El objetivo de estos dos estudios cualitativos es, en palabras de los propios autores, “profundizar y matizar los resultados obtenidos en la investigación mediante encuestas con los discursos de los propios inmigrantes” (p. 24).

Avanzando en los hallazgos más destacados del análisis cuantitativo de Navas y cols. podrían destacarse los siguientes:

1.      La actitud de aculturación general imperante en el colectivo de inmigrantes magrebíes sería la “integración”, en tanto que, el colectivo de inmigrantes subsaharianos se decantaría por una actitud mixta entre la “asimilación” y la “integración. Si se comparan los actitudes generales de autóctonos e inmigrantes se encuentra que los inmigrantes magrebíes abogan por mantener más sus costumbres originarias de lo que a los autóctonos les gustaría, y anhelan participar de la sociedad española en mayor medida de lo preferido por los autóctonos, por su parte, los inmigrantes subsaharianos desearían una conservación de sus costumbres y una participación de la sociedad de acogida menor de la que los autóctonos elegirían para ellos.

2.      El trabajo empírico respalda la hipótesis de la aculturación relativa en los mismos términos en los que se planteaba. Así, los colectivos de inmigrantes parecen desplazarse desde las estrategias de “asimilación” a las estrategias de “separación” al pasar de los ámbitos “periféricos” a los “centrales”. Lo mismo, o algo muy similar, podría decirse de sus actitudes de aculturación. Las actitudes de aculturación específicas de los autóctonos, aunque más estables, también confirman los planteamientos derivados del MAAR, “de manera que las opciones preferidas para su puesta en práctica por los inmigrantes se limitan a la “integración” en el ámbito de las relaciones sociales y la “asimilación” en el resto (la excepción la presentan las creencias y costumbres religiosas, sobre las que no existe una preferencia clara)” (p. 106).

3.      Si se comparan las estrategias y actitudes a nivel intragrupal, se constata que los inmigrantes están haciendo aquello que desearían en la práctica totalidad de los ámbitos propuestos salvo en dos excepciones: en el ámbito social, donde tanto magrebíes como subsaharianos afirman haberse “separado”, cuando en su lugar habrían elegido “integrarse, y en el ámbito económico donde los inmigrantes magrebíes preferirían dar el salto a la “integración” a partir de la situación de “asimilación – marginación” en la que se supone que se encuentran

4.      En lo que respecta a las “variables psicosociales” “la más relevante en la determinación de las actitudes de aculturación de los grupos estudiados ha sido el prejuicio hacia el exogrupo” (p. 241) mientras que, en lo relativo a las variables sociodemográficas, “a diferencia de las variables psicosociales, las variables sociodemográficas consideradas no parecen verse influidas por las actitudes de aculturación general o por la preferencia que autóctonos e inmigrantes tienen sobre cómo debe llevarse a cabo el proceso de aculturación de estos últimos” (p. 160).

Entre los principales hallazgos obtenidos en los dos estudios cualitativos, conviene destacar en primer lugar, que ambos estudios coinciden al concluir que existe una actitud de aculturación general con un claro predominio sobre todas las demás, dicha actitud es la de “integración”. Al mismo tiempo, las entrevistas parecen constatar la existencia de una estrategia de aculturación general con una intensa presencia en el colectivo inmigrante, en este caso, la estrategia es de “separación”. La combinación de los tres estudios lleva al corolario final de que “la actitud de “integración” es la mayoritaria entre los inmigrantes y se revela como la que está asociada con el respeto al otro y la que manifiesta menor nivel de prejuicio (tanto en autóctonos como inmigrantes) y, por tanto, debería fomentarse en unos y otros”  (p. 268).

Esta investigación ofrece un tratamiento riguroso y objetivo a un tema de relevancia incuestionable, un completo proyecto que se cierra con una memoria en la que priman la claridad expositiva y la orientación práctica. Sucede también que, el texto bien merece plantear algunas apreciaciones y comentarios con los que pretendemos favorecer la reflexión y el debate acerca de la investigación examinada.

En cuanto a las actitudes de aculturación, pese al uso que se hace del concepto de actitud de aculturación a lo largo del texto, no está claro que el constructo definido y evaluado sea realmente el de actitud. En su lugar, entendemos que lo verdaderamente estudiado son las expectativas y los deseos. En las denominadas actitudes generales los inmigrantes responden a dos cuestiones, que a nuestro modo de ver, se refieren a las expectativas normativas. En ellas se refleja aquello que los inmigrantes deberían hacer como colectivo en la sociedad de acogida, descubriendo su modelo normativo de aculturación. De forma similar, los autóctonos se manifiestan respecto a  las expresiones que, como colectivo, deberían permitir en los inmigrantes, lo que se traduce en el modelo normativo de aculturación de los españoles (en relación a los inmigrantes magrebíes o subsaharianos). Además no existe una justificación que ayude a entender estos cambios de enfoque, un argumento que motive la conveniencia de enfrentar las actitudes de los inmigrantes con las actitudes deseadas para éstos por parte de los autóctonos y aunque se presuma la incorporación de una doble perspectiva en el proceso (autóctonos e inmigrantes), el trabajo resulta claramente desequilibrado hacia uno de los dos actores en contacto: los inmigrantes.

Acerca del proceso de aculturación, Navas y colaboradores definen la aculturación como un proceso. En este sentido, son innumerables las ocasiones en que ambos conceptos se presentan conjuntamente para referirse al “proceso de aculturación” si bien solamente dos inserciones en el texto abordan esta cuestión de forma directa. Además , se hecha en falta una explicación que permita contrarrestar la divergencia existente entre lo predicho y observado en otras investigaciones y lo encontrado en este estudio con respecto al tiempo de estancia en España lo que a falta de una explicación alternativa, equivaldría a afirmar que las opciones de aculturación permanecen prácticamente constantes a lo largo del tiempo, confiriendo a la aculturación un carácter estático.

Además del intervalo transcurrido en el país de acogida, existe otra variable que se nos antoja excepcionalmente importante que ha sido recogida en los estudios empíricos de este trabajo pero de la que resulta todavía más complicado encontrar referencias explícitas en el texto; nos referimos a los motivos que inducen a la emigración. Al igual que para la variable temporal, los autores no proporcionan ninguna información de la composición de la muestra en relación al “motivo por el que se llega a España, y únicamente en la interpretación de las entrevistas en profundidad se encuentra una referencia a este condicionante

En este trabajo, el “tiempo de estancia en España” y el “motivo de la inmigración” se incluyen entre las variables sociodemográficas y es precisamente el conjunto de estas variables el tratado de manera más insustancial en la investigación. No obstante, parece claro que algunas de ellas constituyen o pueden llegar a constituirse como importantes moduladores de las actitudes de aculturación.

Con respecto a la viabilidad de las opciones de aculturación, al descender a las estrategias y actitudes de aculturación específicas resulta más complejo vislumbrar la viabilidad real de las distintas formas de aculturación en todos y cada uno de los ámbitos estudiados: un ejemplo bastante claro lo encontramos en el ámbito de las creencias y costumbres religiosas donde los propios autores manifiestan que “estamos en un ámbito en el que la posición de “integración” parece especialmente complicada de llevar a la práctica. (…). Las confesiones religiosas dejan poco espacio a esta posibilidad e insisten en la adscripción completa de sus fieles: si uno es musulmán, es musulmán, si es cristiano, es cristiano, difícilmente se puede ser mitad y mitad o tomar cosas de ambas” (p. 259).

                                                                                                                  Carmen Voces López