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En este texto se analiza la exclusión social desde los niveles institucional y político e individual-grupal y se profundiza en su origen estructural, su carácter multidimensional y su naturaleza procesual. En particular, se analiza la exclusión como fenómeno estructural en lo relativo a las transformaciones ocurridas en los últimos años en estructuras de integración social como el empleo, el Estado de Bienestar y las redes sociales, comunitarias y de parentesco. También se analizan diversas investigaciones nacionales e internacionales sobre la exclusión social que destacan por sus aportaciones metodológicas y se reflexiona en torno a las metodologías de análisis de la exclusión social. A este respecto, se plantean diversas sugerencias sobre los sistemas de información de los dispositivos de atención a población excluida, tanto públicos como de iniciativa social y se realiza una propuesta de indicadores multidimensional que abarca aspectos económicos, políticos y sociales.
INTRODUCCIÓN: UN MARCO DE ANÁLISIS PARA EL ESTUDIO DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL
Si pretendemos considerar y valorar la forma en la que se plantean los procesos de exclusión social, no está de más que nos planteemos primero cuales son los mecanismos y los procesos por los que la integración social se produce en nuestras sociedades con carácter general.
La cuestión entra de lleno en uno de los debates más apasionantes de las ciencias sociales desde hace ya dos siglos: ¿puede una sociedad basada en el conflicto, en la contradicción de intereses entre distintos grupos sociales desarrollar a su vez dinámicas tendentes a la integración social de todos sus miembros? Dicho de otra forma: ¿es posible la integración social en las sociedades capitalistas? ¿Es posible plantearnos hoy una política de integración en un contexto crecientemente globalizado cuyo control parece escapársele de las manos a todo el mundo?
En primer lugar, conviene aclarar en qué nivel de análisis nos situamos. Los procesos de integración pueden entenderse a tres niveles distintos y según nos situemos en uno o en otro, las conclusiones a las que llegaremos respecto de esas preguntas seguramente serán distintas. Se trata a la vez de tres niveles distintos de abstracción, que también podrían entenderse como tres fases que se suceden en un tiempo lógico (que no real) y que determinan finalmente hasta qué punto hay un sector de la sociedad que se encuentra excluido y quiénes son las personas y los colectivos identificables en él.
Sin embargo, es necesario advertir sobre la simplificación que supone este planteamiento. En primer lugar, porque parece expresar una separación de los procesos, su jerarquización y su ordenamiento en el tiempo, cuando en la realidad esta lectura es mucho más compleja. En segundo lugar, el esquema no expresa las contradicciones, la contraposición de fuerzas y de intereses presentes en cada uno de esos procesos, su carácter dialéctico. Aún así consideramos que dicho esquema puede ser útil para entender la interrelación y la superposición de estos tres tipos de procesos.
Figura 1 Tres niveles de análisis del proceso de integración social [2]
Procesos estructurales. La forma en la que se producen los procesos de estructuración y de movilidad social, en constante estado de transformación, prefigura los límites de determinados modelos de sociedad para integrar a todos sus miembros. Podríamos decir, metafóricamente, que en este proceso se decide si en determinada sociedad hay sitio para todos o si hay un déficit de sitios, de lugares sociales[3]. En cualquier caso, la idea que nos interesa destacar aquí es que no todos los modelos de sociedad tienen la misma capacidad integradora. La sociedad post-fordista se encontraría en este sentido con tendencias exclusógenas que presentan características y dinámicas distintas (mucho más móviles y fluidas) y que deben ser afrontadas con políticas de integración innovadoras. Es lo que podríamos identificar como sociedad exclusógena
(Aguilar, 1993). La constatación de este contexto teóricamente más hostil a escala global no nos es suficiente para entender qué pasa con la integración a escala estatal y local, pero sí nos sitúa en un contexto determinado. A escala planetaria, la posición de España no es en absoluto desafortunada en este sentido y presenta una gran potencialidad integradora, aunque no tanta como otros estados del norte de Europa, con una posición más aventajada en la división internacional del trabajo. Las transformaciones económicas, demográficas y tecnológicas recientes moldean, pues, una parte fundamental de los factores de exclusión social.Procesos institucionales, políticos e ideológicos. En segundo lugar, la correlación de fuerzas (políticas) entre los distintos actores sociales, se expresa a través de la extensión de determinadas ideologías (racismo, machismo, elitismo o meritocracia, con distintas gradaciones, combinaciones y mecanismos de compensación) y se plasma en intervenciones institucionales de un tipo u otro. Con este proceso tendríamos que entender la forma en la que se redistribuye ese déficit de ”lugares sociales”, cuales son las normas y los procesos de acceso a ellos, y por tanto cómo se distribuyen las probabilidades de éxito o fracaso en el proceso de integración entre los distintos grupos sociales. En última instancia, quién paga el coste social de las transformaciones en curso, a qué grupos sociales se dirigen sus efectos más perniciosos, son preguntas cuya resolución implica procesos de decisión colectiva, complejos, pero reales. Este nivel de análisis trataría de abordar qué decisiones políticas e institucionales se están adoptando a nivel estatal y local, cuan influenciadas se hallan éstas por el contexto europeo e internacional y, finalmente qué efectos tendrá todo ello sobre la integración social de las personas excluidas.
Procesos de respuesta, individuales y colectivos. Frente a las dificultades sociales de las personas, ni todos los individuos, ni todos los grupos responden de la misma manera. En este proceso, la capacidad, las creencias y los valores, así como los comportamientos y actitudes van a determinar las vivencias concretas de cada persona, de cada familia y de cada colectividad. La existencia de estrategias más adaptativas (y por tanto más pasivas), más oportunistas (tratando de aprovechar los recursos disponibles para superar las situaciones más difíciles y salir adelante) o las más desviadas (reaccionando de modo conflictivo, violento, en contra de la colectividad) están presentes en unos casos y en otros, y permiten una lectura tanto individual como por colectivos, en determinados casos (Merton 1992). Este último proceso nos dará la explicación de por qué, partiendo de las mismas condiciones sociales, el resultado final no es el mismo en todos los casos en una minoría o en un grupo social. Es esta una perspectiva de análisis muy poco desarrollada en nuestro país, a pesar de su gran riqueza y de las potencialidades que presenta.
Algunos estudios en esta línea han sido desarrollados sin embargo, con experiencias de investigación a nivel europeo como el proyecto SOSTRIS o análisis como el de Subirats, Bonet, Fenández, Gallego y Obradors (2006). En realidad se trata de procesos micro-sociales que hay que estudiarlos en la escala local. Los grupos sociales, efectivamente, en el desarrollo de sus estrategias, pueden experimentar enfrentamientos y configuran una historia local que condicionará las posiciones sociales finalmente alcanzadas (Subirats et al, 2005).
El debate sobre la globalización y sobre sus posibles efectos es sin duda de gran trascendencia para comprender las tendencias de la integración social en las distintas regiones del planeta, pero su análisis excede del objetivo de este trabajo que va a centrarse en el estudio de la exclusión desde los niveles político-institucional e individual-grupal.
Este trabajo forma parte de los trabajos preliminares del equipo de investigación que está elaborando el Capítulo 3 “La exclusión como fenómeno estructural” del próximo VI Informe FOESSA.
El concepto de “lugar social” ha sido utilizado en España por Garrido para referirse a las dificultades de los jóvenes a la hora de incorporarse plenamente a la sociedad y a la actividad en concreto, e incluso para explicar el descenso de la natalidad en un contexto social en el que una buena parte de los recursos se destinan a subvencionar a determinados colectivos, reduciendo así la capacidad de acogida para nuevos miembros GARRIDO MEDINA, LUIS (1994). Políticas familiares. III Seminario Internacional «Gumersindo de Azcárate» IESA, Madrid.