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Mataix, C. y Sánchez, Mª J. (coord) (2006)
El Informe de la CONGDE referido al año 2005, o Directorio de 2005 de dicha coordinadora para el Desarrollo-España es doblemente importante en este caso. En primer lugar, porque supone la continuación de un ejercicio de transparencia iniciado en 1990 mediante el cual se da cuenta a la sociedad española de los recursos, actividades y resultados de la acción de las ONGD; lo que puede denominarse como actividad “en público”, como responsabilidad social, constituye el objetivo central de este informe. En segundo lugar, porque incorpora un análisis específico de la estructura y características de sus recursos humanos remunerados en el que se incluye, entre otros temas, el papel de la formación que centra el grueso de la temática del nº 7 de la RETS. Si tenemos en cuenta que la actividad de este grupo de entidades, como en general las organizaciones voluntarias, tiene su capital fundamental en sus recursos humanos el análisis aquí presentado contribuye al conocimiento de la actividad profesional de las ONGD y, por tanto, a su mejora permanente en ámbitos como la estabilidad, la formación y la promoción.
El informe de la Coordinadora se divide en dos partes: los recursos y actividades de las ONGD en 2004 (Directorio de 2005) y un análisis específico de los recursos humanos de dichas organizaciones en 2004. Ambas partes vienen acompañadas de un Anexo estadístico de gran utilidad como información general al ciudadano pero también de utilidad para los investigadores sociales del ámbito del Tercer Sector. Dicho informe puede ser consultado en la dirección www.congde.org.
La primera parte del informe, como decimos, analiza la actividad de este sector referida al año 2004 y comparada con el 2003. Se basa en una encuesta a 85 ONGD pertenecientes a la coordinadora, si bien la información comparada con 2003 se refiere a una muestra de 66 ONGD para ambos años en los que se dispone de información completa.
El sector de las ONGD en 2004 se caracteriza por un volumen importante de recursos económicos y humanos: unos ingresos de 978 millones de euros procedentes de 1,6 millones de contribuyentes, 250.000 voluntarios y 17.453 personas remuneradas que se encuadran en su mayoría en asociaciones (52%) y fundaciones (35%), siendo el resto otro tipo de organizaciones (como coordinadoras). Es el sector social con mayor proyección mediática y, por ello, sometido a un escrutinio público más intenso, pero al mismo tiempo con una elevada tensión de cambio organizativo permanente.
La mayoría de las 85 organizaciones objeto de análisis trabajan en exclusiva en cooperación internacional (54 del total) y algo más de la mitad de los ingresos tienen como objetivo la cooperación al desarrollo y proceden de fuentes privadas (52%) en contra de la opinión común de que el predominio de los ingresos procede del sector público. Precisamente el campo de la cooperación al desarrollo destina una parte notable de los recursos humanos de forma que en 2004 trabajaban 40.000 personas: 4.000 profesionales remunerados y 36.000 personas voluntarias. Del gasto total de estas entidades la mitad tuvo lugar en la cooperación al desarrollo siendo América el destino principal de los recursos (55%) seguida de África (29%). El resto de los recursos están destinados a acción social, sensibilización y tejido social.
En efecto, las actividades de las ONGDE son de amplio espectro. Así, cabe señalar de manera resumida las siguientes: a) actividades de cooperación al desarrollo y acción humanitaria, sobre todo en los países del Sur que, como decimos, constituyen la mitad de los recursos destinados por este sector de entidades sociales; b) educación para el desarrollo, sensibilización e incidencia política en campos como las relaciones norte-sur, derechos humanos, equidad de género, infancia, interculturalidad, globalización, educación para la paz, salud, medio ambiente, comercio justo, entre otros; c) contribución al tejido social mediante acciones que recaban el apoyo de la sociedad (cuotas periódicas, colaboraciones con empresas) y el desarrollo del voluntariado. En este caso, con casi 40.000 voluntarios (algo más de la mitad de Cruz Roja Española) de los que casi la mitad se comprenden en edades entre 25 y 45 años. Finalmente, la pertenencia a redes, plataformas y coordinadoras autonómicas cierra la actividad de las ONGD en la construcción del tejido social.
En cuanto a la segunda parte del informe: los recursos humanos remunerados en las ONGD en 2004, el análisis se basa en la información de 71 ONGD de 91 que componen la coordinadora si bien la información agregada completa se refiere a 56 de las mismas puesto que no todas las entidades entrevistadas disponían de informe detallada. De este informe emerge una estructura no muy diferente del conjunto de las ONG de tamaño medio y grande pero con caracteres específicos. A continuación haremos un resumen de sus principales rasgos:
- Se trata de una estructura de personal fuertemente feminizada: de cada cien ocupados casi 72 son mujeres. Si diferenciamos, como hace el informe, entre las sedes centrales y los que trabajan en el extranjero la situación tiende a equilibrarse. Estamos ante un colectivo joven ya que el 84% se sitúa entre los 25 y los 45 años a diferencia del sector servicios de la economía española en el que este grupo de edades es el 69%. Por tanto, colectivo femenino joven es el rasgo predominante de las plantillas.
- Es un sector relativamente joven en cuanto a profesionalización ya que ésta, como en el conjunto de las ONG de España, ha tenido lugar sobre todo a partir de 1990. Es por ello que el 23% lleva trabajando menos de 1 año, entre 1 y 3 años el 26% y entre 3 y 5 años el 20%. Dicho de otra manera casi el 70% de los profesionales lleva trabajando menos de 5 años. Este perfil de antigüedad se agudiza en los profesionales que están en el extranjero: únicamente el 15% supera los 3 años de permanencia lo que, por otra parte, es comprensible dado el tipo de actividad singular como es la cooperación al desarrollo. No se sabe de la antigüedad de los cooperantes en cooperación al desarrollo con lo cual no se conoce si es una opción profesional estable.
- Igualmente hay que destacar que estamos ante un colectivo con una elevada formación educativa: el 57% tienen estudios universitarios de tipo medio y superior que asciende al 90% en el caso del personal que trabaja en el extranjero. Estamos ante un perfil muy parecido al del conjunto de los servicios sociales, según la EPA.
- En cuanto a categorías y retribución cabe señalar varios rasgos: en primer lugar destaca el hecho de que siendo las mujeres el subconjunto profesional más importante (74%), sin embargo estén infra-representadas en cuanto a presencia en cargos directivos (únicamente el 31% son mujeres). Es por ello que el informe nos habla de la “marginación femenina en el nivel de los órganos de toma de decisiones”, suavizado algo en lo tocante al personal que trabaja en el extranjero. En cuanto a la remuneración, como en la rama de servicios sociales, no es elevada y se sitúa entre los 12.000 y 36.000 euros como media en los que trabajan en sede. Los directivos y gerentes tienen salarios entre 24.000 y 36.000 euros, los técnicos entre 15.000 y 24.000 y los administrativos en torno a los 18.000. El informe destaca el bajo nivel de remuneración de los trabajadores del sector de las ONGD comparado con otros sectores de servicios y dada la elevada cualificación media de sus profesionales.
- Se trata de un personal con un elevado grado de temporalidad: 39% (frente a la media del 28% del sector servicios) y en el que la jornada completa comprende al 78% de las plantillas (89% en el conjunto del sector servicios). Este diferencial, el informe no entra en su análisis, se explica en parte por el hecho de que buena parte de las actividades se basa en proyectos que en diferentes casos no tienen continuidad y las ONGD evitan compromisos futuros de plantilla. La dependencia de los recursos privados y públicos condiciona en no escasa medida la estabilidad de las plantillas que suelen estructurarse en tres bloques: un bloque estable aunque creciente, un segundo bloque cambiante en función de los programas y, finalmente, el voluntariado del que se nutren los otros dos bloques.
- Un último aspecto importante del informe es el que se refiere a la gestión de los recursos humanos, gestión del conocimiento y cambios organizativos: A) En cuanto a la “gestión de los recursos humanos” destacar que el 68% de las entidades tiene un responsable en este campo, que el 43% cuenta con una estrategia de recursos humanos, que el 63% de las entidades describen sus puestos de trabajo pero, al mismo tiempo, únicamente el 49% tienen un plan de formación interno y sólo el 39% desarrollan normas y criterios para la formación interna lo que supone que las entidades conceden escasa capacidad de “recorrido profesional” a su miembros, tal como reconoce el propio informe. B) En lo referente a la “gestión del conocimiento” sólo el 38% desarrollan actividades en este campo, destacar también un bajo uso de la intranet y, en general, un desarrollo del conocimiento en base al trabajo compartido entre ONGD. C) Finalmente, este sector ha acometido cambios organizativos en los últimos dos años de manera generalizada y, además, espera afrontarlos (83%) debido sobre todo a intensos procesos de descentralización territorial y funcional (75% del total) pero, también, al crecimiento organizativo (58%) y en menor medida a desarrollos de la coordinación (23%) e integración en redes (28%).
En suma, la fotografía social que emerge de este sector en 2005-2006 es que estamos ante un ámbito de fuerte crecimiento organizativo y económico; diversificado ampliamente a pesar de la importancia de sus actividades de cooperación al desarrollo; volcado en la creación de tejido social; basado en una estructura de recursos humanos en la que, además del voluntariado, predominan las mujeres (aunque con escasa presencia directiva), un elevado nivel de temporalidad y baja remuneración en un colectivo con elevado nivel de cualificación. Las ONGD afrontan cambios organizativos muy rápidos e intensos como corresponde a un tipo de organizaciones que tienen que hacer frente al mismo tiempo a cambios locales y cambios globales.