La discriminación por edad es la gran olvidada en la lucha por la igualdad y, sin embargo, la realidad de la discriminación por edad en España y en Europa reviste una especial gravedad por sus efectos y por su extensión tanto para mayores como para jóvenes. Según señala el Eurobarómetro en un número especial sobre “Discriminación en la UE: percepciones, experiencias y actitudes” (agosto de 2009), el 42% de los europeos considera que la discriminación por edad es una práctica habitual en su país.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (2008) a pesar del incremento de nacimientos en España en los últimos años, la tasa de natalidad continúa siendo baja. La distribución de la población española es la siguiente:
Estos datos de desempleo por franjas de edad publicados por la EPA (Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2009) son significativos en cuanto al incremento del desempleo en distintas franjas de edad y el impacto de la crisis económica y financiera:
Envejecimiento de la población:
Según los expertos, la continuación de este desequilibrio plantea el riesgo de que se produzca en un plazo de quince a veinte años una grave crisis de las pensiones, a la que se ha denominado la "bomba de relojería" vinculada al envejecimiento. Es probable que la manera de desactivar esta "bomba de relojería" siga constituyendo una cuestión polémica. La respuesta más comúnmente aceptada consiste en elevar la edad de jubilación; de este modo, se elevaría el porcentaje entre los perceptores de ingresos y los beneficiarios de las pensiones y, según se argumenta, se restaría parte de la presión que soportan los sistemas de seguridad social.
La búsqueda y obtención de un empleo es uno de los principales ámbitos de discriminación de las personas de mayor edad.
Los estereotipos respecto a las personas de edad avanzada son entre otros:
Entre las estrategias para mejorar la situación de las personas de edad avanzada en el mercado de trabajo e impulsar sus tasas de participación están:
La edad es motivo de discriminación entre los jóvenes españoles, tasas de desempleo y temporalidad, así como ciertas condiciones de trabajo (turnos, jornada o salario).
Elementos como la raza o el sexo (mujer) son motivos de discriminación añadidos a la edad. Cuando se trata de jóvenes extranjeros el motivo de discriminación no es exclusivamente la edad sino su raza o etnia que afecta tanto al ámbito del empleo como los servicios privados.
Según el informe La experiencia laboral de las mujeres en España (OBJOVEN, julio 2008), las mujeres jóvenes se encuentran en situación desigual tanto con los hombres de su misma edad como con las mujeres en general. Las diferencias tienen que ver con el salario, desventajas en la carrera profesional, desigualdades en el acceso a determinados empleos u ocupaciones y problemas ocasionados por la maternidad y la vida familiar.
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