Un 13,9% de la población de Cantabria vive por debajo del umbral de la pobreza relativa, según los datos oficiales publicados por la Encuesta de Condiciones de Vida 2009.
CONTEXTO
Hace casi una década que en España comenzaron a diseñarse los Planes de
Inclusión; desde entonces se han introducido en las políticas sociales que
actúan en todos los niveles de la Administración; estas estrategias han
permitido mejorar la atención en aspectos parciales, pero no han reducido
sustancialmente las tasas de pobreza y exclusión.
La actual coyuntura de
crisis económica constituye un desafío para ese proceso, a través del cual los
planes de inclusión habían calado, extendiéndose en el ámbito municipal. Sin
embargo, este contexto de crisis no debería hacer retroceder hacia el
asistencialismo, la improvisación o la descoordinación. Por el contrario, es una
crisis social de la que se saldrá más eficazmente si, precisamente, se activan
planes que multipliquen los actores inclusores y la rentabilidad social de los
recursos.
Habiéndose confirmado el fracaso del modelo productivo y de
inclusión de los últimos quince años para reducir la pobreza,
esta crisis es una oportunidad para una reforma en
profundidad de nuestro modelo de inclusión social. Los Planes de
Inclusión son un eficaz instrumento para diagnosticar con mayor profundidad;
para generar alianzas en las que participen y sumen lo mejor de sí los distintos
actores sociales y para abrir nuevas metodologías y proyectos que incidan más
hondamente en la calidad de vida de las personas, sus familias y comunidades.
CANTABRIA Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL
Un estudio llevado a cabo por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía en 2006 revela que el 9% de las personas que viven en Cantabria están en situación de riesgo económico, es decir, sus ingresos son de entre el 60 y el 70% del ingreso mediano.
Asimismo, el porcentaje de individuos que vive en hogares
pobres es el 12,2%.
En cuanto a la exclusión social por distribución geográfica, el municipio de Santander tiene un porcentaje mayor de hogares excluidos y de hogares no consolidados que el resto de tramos de población. Características que también suelen darse en los núcleos de población de menos de 1.000 habitantes donde aumentan los casos de hogares dependientes, de recursos bajos y pobres.
Por otro lado, se ha notado un creciente grado de exclusión social entre las mujeres mayores de 50 años, las separadas con hijos a su cargo y las que son víctimas de malos tratos, los parados de larga duración y los jóvenes con dificultades para acceder al empleo así como los adolescentes en riesgo, las personas de clase media vulnerables, los inmigrantes legalizados, los prejubilados y los mayores que viven solos o tienen bajos ingresos.
Las nuevas caras de la exclusión en Cantabria son los inmigrantes irregulares en busca de empleo y las mujeres inmigrantes que ejercen la prostitución.Las armas de Cantabria para luchar contra la pobreza y la exclusión social son el
Plan Estratégico de Servicios Sociales y la Ley de Cantabria
2/2007 de Derechos y Servicios Sociales, que incluye la Renta Social Básica
y Prestación Económica de Emergencia Social.
INICIATIVAS 2009
El Gobierno de Cantabria y el grupo impulsor de la Red Cántabra de Lucha contra la Pobreza y la
Exclusión Social se han sumado al proyecto europeo
"A favor de la inclusión social, integrACTÚA", con el objetivo de fortalecer las políticas de inclusión social de esta comunidad.
Con esta iniciativa,
Santander acoge el 10 de noviembre el Seminario A favor de la Inclusión social en el que se espera analizar y reforzar las políticas de inclusión social en esta Comunidad Autónoma.