El empleo constituye uno de los principales vínculos de integración social, de ahí la importancia de las políticas de activación en la lucha contra la exclusión social: programas de formación y empleo cuya finalidad es facilitar el ingreso al mercado laboral.
Problemática de acceso
Es un hecho constatado que incluso en
momentos de crecimiento económico y de descenso del desempleo ha persistido la
dificultad de determinados colectivos para acceder al mercado laboral.
En la actualidad, la situación de crisis económica dificulta enormemente la capacidad de las entidades sociales de utilizar el acceso al empleo normalizado como herramienta favorecedora de la inclusión social. Un proceso que había adquirido un auge especialmente significativo en los últimos años con la creación para este fín de empresas sociales, proyectos de inserción, centros ocupacionales...
Estas iniciativas tratan de conciliar la lógica empresarial
con la social al poner en marcha una actividad económica de mercado y a su vez
generar oportunidades de empleo flexibles que den cabida a las características
de las personas en situación de exclusión.
¿Qué supone la creación de puestos de trabajo de inserción?
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Desde el punto de vista de la protección económica: el acceso a dispositivos de empleo suele suponer una percepción económica mayor
que la de las rentas mínimas y además el periodo trabajado en ocasiones da
derecho a prestaciones por enfermedad y desempleo con lo que se prolonga la
protección económica de las familias.
- Desde el punto de vista de la inserción laboral: el
desempeño de un puesto de trabajo permite adquirir cualificación, formación y
experiencia que mejoran la empleabilidad de las personas excluidas.
Para algunas personas supone la adquisición de hábitos laborales y sociales que
no se han adquirido previamente y un mejor conocimiento del mercado y las
relaciones laborales. Se pueden trabajar aspectos tales como la puntualidad, el
respeto por las normas, la gestión de conflictos, comunicación personal y otras
habilidades sociales.
- Desde el punto de vista psicológico: la cantidad económica percibida se obtiene como
fruto del propio trabajo, por lo que se estimulan los procesos de autoestima y
dignificación de la persona. Además el acceso a un empleo facilita la ruptura
de procesos de dependencia y de cronificación en el estatus de asistido; aún
más cuanto mayor sea la utilidad social del trabajo realizado y/o la sus
contenidos cualificantes.
- Desde el punto de vista terapéutico y cualificador: sentimiento de utilidad y
desarrollo de nuevas relaciones sociales más positivas, así como la motivación
que supone la expectativa de una salida laboral para la superación de conflictos, de dependencias...
- Desde el punto de vista de la inserción social: en la medida que estas actividades de
inserción laboral vayan acompañadas de acciones de acompañamiento social
mejorarán sus efectos.
Debates abiertos en torno a las políticas de activación
- Ambigüedad de la estrategia activadora.
- Pérdida del potencial integrador del empleo: desempleo y precariedad.
- Estrategias de activación en una situación de crisis.
- Orientaciones para impulsar y mejorar la eficacia
de los programas de activación laboral orientados a población excluida.
- Adaptar
la estrategia activadora a la diversidad de la exclusión social.
- Aumentar el carácter
cualificante de los programas.
- El empleo de los excluidos
como punto de partida en el diseño de programas de empleo.
- El partenariado público
privado facilita el desarrollo de estrategias de activación.