Los
cambios acaecidos en los últimos años llevan a una nueva lectura del medio rural que nos
presenta tres caras diferentes: las zonas rurales más profundas y
desarticuladas que necesitan de acciones revitalizadoras, las zonas rurales con
mayor o menor competitividad que presentan rentas aceptables y situaciones
intermedias entre grandes núcleos urbanos, y las zonas rurales periurbanas
vinculadas cada vez más a las dinámicas e intereses urbanos, pero que conservan
un medio rural con grandes valores ecoculturales y recursos naturales y
patrimoniales de indudable entidad.
Contexto: estructura actual del mundo rural en España
- Municipios de menos de 100 habitantes
(un total de 1.036) que suman en España tan solo 62.234 habitantes, o lo que es lo mismo, el
0,1% de la población, aunque el 12% de los municipios españoles. Son sin duda,
los más desvalidos y olvidados, además de los más envejecidos y dependientes.
Buena parte de ellos están a punto de desaparecer.
- Municipios de 100-500 habitantes que mantienen pautas análogas de
comportamiento en cuanto a las dinámicas demográficas, pero ofrecen una
densidad que roza el umbral del abandono. Suman en conjunto 680.432 habitantes,
pero sus 2752 municipios representan el
34% del total. Aunque ligeramente menos envejecidos y con algunos servicios
puntuales, también padecen la servidumbre de la soledad y de la desatención pública
y social. En conjunto estas dos subdivisiones afectan al 47% de los municipios
rurales y, aproximadamente, a algo más del 50% del territorio español.
- Municipios de 500-2.000 habitantes. Suponen un ámbito rural intermedio, amplio y
heterogéneo, con desigual presencia en las Comunidades Autónomas. Mientras en Castilla y León
continua el modelo demográfico anterior, comunidades como Extremadura y
Andalucía nos presentan una mayor cohesión demográfica y de los servicios. Su
densidad supera por término medio los umbrales de abandono y sus 2.011
municipios suman el 25 % del total, y representan el 4,6 % de la población
española y el 30% de su territorio. Una situación complicada, en cualquier
caso, y en particular para los municipios rurales por debajo de los 1.000
habitantes que siguen acumulando pérdidas y déficits notables en sus servicios.
Contexto: evolución de las pérdidas demográficas
A nivel nacional se distinguen dos situaciones:
- Ausencias por encima del 100%:
- Áreas rurales profundas con una población inferior a 100 habitantes donde
los valores de las pérdidas suponen el 300% de su población actual. Porcentaje que indica claramente la situación crítica y real que tienen estas
áreas para retener a su propia población, donde incluso la propia población
vinculada real está por debajo de esa cifra, 221%.
- Municipios con una población entre 100-500, representan una situación análoga ya que también han
visto cómo sus habitantes han emigrado y las ausencias suponen el 121% de
la población residente. En esta zonas la tasa de población vinculada (171%)
está por encima de las pérdidas.
- Ausencia por debajo del 100%:
Son los de 500 hasta 5.000 habitantes, con una complejidad de circunstancias difíciles de clasificar.
- Municípios más rurales: tienen menos de 2.000 habitantes y pierden más del 50%.
- Municipios semirubanos o semirurales: tienen más de 2.000 habitantes y el porcentaje de perdidas es del 12%.
En todos ellos la población vinculada
real está entre el 130-150%. Estos umbrales
nos muestran de forma generalizada grados de elevado envejecimiento, por encima
del 40% en los núcleos por debajo de 100 habitantes, con diferencias internas
notables que guardan estrecha relación con los problemas de la dependencia o
con las asimetrías y estrangulamientos endógenos. Asimetrías que reflejan una masculinización en las edades de trabajo y una “feminización del
envejecimiento”.
En las cohortes superiores a 65 años el envejecimiento femenino es una realidad
debido a la mayor esperanza de vida de la mujer, viéndose reforzada su
incidencia en los más pequeños. Debe tenerse en cuenta, además, las
circunstancias de discriminación de
género que vienen arrastrándose y que no se han logrado atenuar con la
Ley
Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y
hombres. Existen desequilibrios que tienden a mantener los roles
femeninos y masculinos tradicionales, infravalorando la aportación real de la
mujer tanto en la asunción de las tareas familiares o domésticas como en su contribución
profesional y económica.
Ejes a debatir
- Corrección de los criterios de definición del mundo rural utilizados hasta el momento.
- Servicios Sociales en el mundo rural: entre la proximidad y la lejanía.
- Ámbitos de intervención prioritarios: retos e insuficiencias
- Acceso a los servicios básicos y equipamientos: una tarea pendiente e
incompleta
- Carácter bisagra de los
servicios relacionados con los intangibles, el patrimonio y la dimensión
ecocultural
- Adaptación de los servicios públicos a los cambios del mundo rural.
- Pobreza y exclusión social en el mundo rural.
- Políticas europeas.
- Envejecimiento y educación.