En los últimos años, el Estado de bienestar en España se define a través de seis pilares fundamentales: la garantía de
ingresos (pensiones y protección por desempleo), la educación, la sanidad, la atención a la dependencia o los servicios sociales,
el acceso al empleo (los servicios de colocación y las
políticas activas de empleo) y la vivienda.
Servicios sociales y políticas de inclusión
La tarea propia y central de los servicios sociales en las políticas de
inclusión es el trabajo de apoyo social a la incorporación.
Para que esta acción sea adaptada y de calidad puede ser útil concebirla a
partir de algunos conceptos estructurantes como:
- Desarrollo personal a través de:
- Proceso o itinerario
- Partir de las capacidades de las personas para desarrollarlas y potenciarlas, más que de las
carencias
- Acompañar este proceso e intervenir para favorecer los desarrollos
«positivos», contener cuando se pueda los «negativos» y aprender de cada etapa
- Proximidad
- Proximidad activa:disposición a «ir a buscar» a las personas en
dificultad allá donde se encuentran, incluso anticipandose a la demanda que puede no hacerse explícita. Las prácticas de outreach y de trabajo de
calle, por ejemplo, son coherentes con esta idea.
- Proximidad construida: creación o construcción de vínculos de cercanía y
confianza entre personas en dificultad e intervinientes sociales.
- Proximidad existencial: se refiere tanto a la incorporación de las personas en dificultad o que han
pasado por dificultades como profesionales o agentes de la atención, como al papel de las personas en dificultad en el apoyo reciproco y en su
interacción.
- Acompañamiento
- Gestión del caso: supone una continuidad
en la relación de intervención social y una relación de colaboración y de
cierta confianza, así como de un nivel importante de autonomía de los intervinientes y las personas
atendidas en la determinación del curso de acción y de los recursos a emplear.
- Participación de las personas en dificultad:tiene varios sentidos. Por una parte,
aceptar el concepto de codiagnóstico, es decir, renunciar a la visión
tecnocrática que considera al técnico como el único capacitado para establecer
un diagnóstico y establecer que la identificación de la situación debe hacerse
de común acuerdo entre profesionales y usuarios. Por otra, la codeterminación
del proceso a desarrollar, es decir, el diseño conjunto de las acciones a
realizar. Y, en tercer lugar, la coproducción de la atención, tanto en el
sentido del establecimiento de tareas y acciones a desarrollar por todas las
partes, como la valorización de la aportación que las personas atendidas pueden
hacer a su propio proceso, al de otros y a la colectividad.
Ejes a debatir
- Papel de los servicios sociales en general y más
específicamente en la acción por la inclusión social.
- Tareas y funciones que deben realizarse desde los servicios
sociales y no desde otros sectores.
- Qué tareas deben ser garantizadas por los servicios sociales y cuáles no.
- Qué tareas y funciones, sin ser propias de los servicios
sociales, pueden ser desarrolladas desde éstos o en colaboración con otros
sectores.
- Qué tipo de organización de los servicios se necesita
para asegurar una atención próxima, continuada y de calidad.
- Qué tipo de actores de la intervención
(profesionales, voluntarios...) se necesitan para asegurar una atención
próxima, continuada y de calidad.
- Papel de profesionales, voluntarios, activistas y
personas atendidas en la «producción» de la atención. Tipos y perfiles de profesionales: capacidades, habilidades y competencias necesarias.
- Cómo podemos establecer forma de medir los resultados
de las acciones ajustadas a las posibilidades y limitaciones de las personas en
dificultad, de los actores de la intervención y de los servicios.