Solidarity and efficiency, together better
El punto de partida para que cualquier individuo pueda participar en los asuntos públicos que le atañen es estar informado de sus derechos y reclamarlos activamente.
A cualquier individuo por su condición de ser humano se le reconocen unos derechos básicos, recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Los artículos 1 y 2 de esta declaración reconocen la libertad, igualdad, fraternidad y no discriminación entre los individuos. De este amplio marco se infieren los derechos del ciudadano en ámbito supranacional, nacional, regional y local, cada uno con especificidades.
A su vez, no sería posible tener derechos sin adquirir unas responsabilidades con la sociedad. Extrañamente, así como los derechos aparecen recogidos en numerosos documentos y declaraciones oficiales, las responsabilidades del ciudadano con su sociedad no están recogidas documentos oficiales. Los códigos legislativos indican lo que el individuo no puede hacer, pero no lo que debería hacer, y quizás son precisamente estas cosas las que constituyen la participación ciudadana.
Los organismos públicos han puesto en marcha figuras y programas que velan por los derechos fundamentales de los ciudadanos. Los más importantes son:
1)La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, cuyo objetivo es promover y proteger los derechos humanos en el mundo.
2)El Defensor del Pueblo Europeo, protege los derechos ciudadanos de la mala gestión de las instituciones y órganos de la Unión Europea.
3)El Defensor del Pueblo Español, que vela en el ámbito nacional por los derechos y libertades de los ciudadanos en el Estado español.
4)En casi todas las comunidades autónomas españolas existe el defensor del pueblo regional, como es el caso del Ararteko vasco o el Síndic de Greuges valenciano.
En algunos municipios de España existe la figura del defensor del pueblo local, como la Síndica de Greuges de Barcelona.
Los derechos del ciudadano y las posibilidades de participación ciudadana son muy amplios en la mayoría de los países del mundo.
La Constitución Española recoge de forma expresa las siguientes formas de participación:
Así como los ciudadanos reclamamos a menudo a nuestros derechos, muchas menos veces nos acordamos nuestras responsabilidades, y sin embargo, son dos caras de la misma moneda, puesto que para que haya derechos tiene que haber responsabilidades. Y es que las responsabilidades forman parte de lo que el ciudadano “debería hacer”, pero no está obligado a hacer porque el sistema no se lo solicita directa o indirectamente.
Tampoco hay documentos oficiales, sea en el ámbito estatal, regional o local que recojan las responsabilidades del individuo para con la sociedad, y por eso es mucho más difícil exigir su cumplimiento. Sin embargo, debemos entender que una ciudadanía activa pasa por el cumplimiento de las responsabilidades básicas del ciudadano, ya que nuestras responsabilidades son las que legitiman nuestros derechos.
Este vídeo ilustra de manera mucho más gráfica cuáles son nuestras responsabilidades cotidianas.ver otros contenidos relacionados con Participación ciudadana (+)
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